El olor a incienso

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Creación Relatos
Rosetón de la entrada de la Magdalena.

El sol aún calentaba las calles polvorientas. Paulatinamente, Mercedes subía la larga cuesta que culminaba en la Plaza Mayor. Casi al final tuvo que apretar el paso, pues sonaban ya las campanas que avisaban del inicio de la misa. Se cruzó con unos señores que charlaban sobre la recogida de uva del año anterior; les saludó. Los hombres la miraron de soslayo; uno de ellos se sacó el palillo de la boca para balbucear unas palabras apenas perceptibles.

Al torcer por la esquina del convento de las Clarisas, se fijó en el portal abierto, ya que el frescor se escapaba hacia la calle. Pasó por la casa nueva del cura. En ese momento se giró, pues detrás de ella se escuchaba un cansado andar: era la señora Inmaculada, que, como acostumbraba, se cubría la cabeza con un pañuelo negro.

Puerta de La Magdalena (Zamora)

Detalle de la puerta de la iglesia La Magdalena en Zamora.

En la puerta del templo, Manuel pedía una limosna, a pesar del intenso calor. Mercedes depositó en la cajita de cartón un par de euros y entró en la iglesia. Ya dentro, metió dos dedos en la pila y se signó, a la par que doblaba las rodillas. El sacerdote había comenzado la misa.

—… y me preguntó: “Padre, ¿qué es la fe?”. Esta pregunta la he oído en varias ocasiones, pues los niños que acuden a catequesis…

Mercedes miró hacia el altar, decorado con dos jarrones en los que ella, la tarde anterior, había alojado unos ramos de flores silvestres. Luego observó la Piedad a la derecha del cura. De repente, se incorporó. El sacerdote cesó de hablar. Los feligreses se sorprendieron y dirigieron sus ojos hasta la responsable que perturbaba el discurso de su guía espiritual. Una anciana sentada junto a Mercedes le preguntó si le sucedía algo. Ella, ante los ojos interrogadores del auditorio, vaciló un instante. Mas, empujada por un deseo interior, se trasladó lateralmente por el banco de madera, de forma que obligó a varias personas a levantarse. El sacerdote seguía callado, pero los asistentes comenzaron a murmurar.

Ya en la puerta, antes de cruzarla, Mercedes recordó que siempre le había repugnado el olor a incienso.

NOTA DE LA AUTORA:

– Este relato fue escrito en Toledo, el 21 de noviembre de 2008.

– La fotografía fue tomada en Zamora (27 de diciembre de 2009) con una Canon PowerShot G3.

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