Category Archives: Obra

escritura, manuscrito

Mi obra emplea diferentes géneros para hablar de los temas que más me interesan: la búsqueda de identidad y la creación literaria.

Columnas, poemas, relatos, ensayos, fotografías… a un clic.

Porque la literatura depende del enfoque con el que se mira. 

La música: mi liberación

Me resulta difícil decantarme por un tipo u otro de lecturas, ya que encuentro interesantes los contenidos de diferente índole. Sin embargo, últimamente tiendo a buscar aquellos libros en el que la música juega un papel relevante.

La música posee un gran poder de sugestión. Las notas unen el presente con el pasado de una forma tan directa como los olores. Proyectan en el cerebro imágenes de una viveza que, en ocasiones, me asustan. Este encanto lo empleo en la escritura. Continue reading

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Bécquer y Toledo

Hace un par de meses estuve en un cine viendo la retransmisión que se realizaba desde el Met (Teatro de Ópera Metropolitana de Nueva York) de Los cuentos de Hoffmann. Mientras disfrutaba del espectáculo visual y auditivo de la obra de Jacques Offenbach, me vinieron a la memoria unos versos de Gustavo Adolfo Bécquer: la rima XI. Entre ambas obras existe un paralelismo evidente en tanto que el protagonista de la primera, Hoffmann, busca el amor entre tres modelos de mujer diferentes así como el yo lírico del poema, en un diálogo que refleja la tensión emocional, elige, como depositaria de sus sentimientos, a aquella que constituye en sí misma un imposible, dejando de lado la pasión o el amor idealizado representados por otras dos mujeres. Continue reading

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El asombroso caso de Juan

A veces los poderes de los niños se subestiman. Por ejemplo, de sobra es conocido el caso de la niña que era capaz de transformar su habitación en un castillo repleto de dulces. ¿Y qué me dicen de aquel niño que con sus dibujos creó una puerta mágica en el salón que le servía para viajar hasta las Antípodas? Son casos realmente sorprendentes, pero a los que nos hemos habituado con el paso del tiempo. Yo llevo años investigando la adquisición de estos dones por parte de los infantes y, en estos momentos, estudio un caso muy especial.

Juan es un niño de apenas ocho meses. Aparentemente no se diferencia de los bebés de su edad. Esta sensación me produjo la primera vez que lo examiné: sus padres lo habían llevado a mi consulta porque les había llegado a sus oídos que yo estudiaba las peculiaridades de los niños. Lo estuve examinando durante una media hora y nada me llamó la atención, así que informé a los padres de que su hijo, sintiéndolo mucho, carecía de cualquier característica sobresaliente más allá de las propias de cualquier ser humano sano. De este modo, salieron de mi consulta algo contrariados. Yo estuve anotando unos datos en el ordenador y salí a llamar a otro paciente. Justo en ese momento, la enfermera Paula gritó mi nombre, por lo que me dirigí apresuradamente al recibidor de la consulta: ahí estaba Juan, presionando su nariz y su orejita derecha; con el contacto de sus dedos en esas partes del cuerpo conseguía emitir un sonido parecido al de una armónica. Evidentemente, mi perplejidad fue absoluta y más aún cuando, en un instante, adoptó un semblante de tal normalidad que los rostros asombrados de los adultos resultaron una mueca cómica y absurda.

Tras ese día, Juan viene a mi consulta una vez cada quince días para examinar sus progresos. Como el niño se cansó de tocar sonidos con su cuerpo, sus padres le regalaron un pequeño piano, con el cual deleita a su familia interpretando a Chopin y varias piezas de Mozart. También ha desarrollado otras habilidades, aunque estas más difíciles de comprobar: por ejemplo, las personas que comparten bastante tiempo con él aseguran que ahuyenta los fantasmas del pasado y pacifica las almas atormentadas por una conciencia punzante; en otros casos, logra renacer la infancia de aquellos que apenas gozaron de ella.

Ustedes podrán discutir lo evidente; no voy a culparles de su escepticismo. Sin embargo, yo puedo asegurarles, como investigadora galardona en varias ocasiones, que Juan es mi caso más notable y que sus generosas cualidades han permitido que la Ciencia se detenga a examinar los poderes connaturales de estos pequeños. Ahora tan sólo queda dilucidar por qué, alcanzada cierta edad, esas facultades desaparecen o se ocultan al resto de la sociedad.

NOTAS DE LA AUTORA:
– Este cuento apareció publicado por primera vez en Mis Letras. Hace una semana, con motivo del cumpleaños de mi sobrino, fue publicado en el número 287 de Vecinos.


El asombroso caso de Juan –
(c) –
Olivia Vicente Sánchez

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