Archivos según la categoría: Teoría de la escritura

Aguijones relacionados con el arte de componer, a medio camino entre el ensayo y la intuición.

No persigas los sueños

Las tazas de café caliente en un día como hoy, amanecido entre la niebla y la resaca provocada por la pesadilla del 13N parisino, solo pueden traer dos cosas: la realidad y el deseo. No quiero ser frívola, pero, quizás por la propia somnolencia, me he entregado a seguir entre sueños, una forma de escapismo lícita.

No persigas los sueños o estos se apoderarán de tu mente.

En una ocasión me aconsejaron vivir al margen de las múltiples ideas que brotan diariamente en mi cerebro. Fue un consejo sabio, pues actualmente ellos, los sueños, controlan mi imaginario. Son fantasmas que surgen en un rincón y se retuercen cual madreselva entre las neuronas. Sus caprichos proyectan deseos, tras los que me entrego con perezosas salvedades.

El Zulo

Detalle de El Zulo, escultura de Víctor Ochoa.

A veces, cuando me hallo en una espiral, busco palabras para robárselas a otras personas, pues no existe la originalidad. Esta se perdió en el tiempo, así que me siento como Pierre Menard. Escribo en el ordenador, en una hoja suelta o en uno de los cuadernos para estructurar el pensamiento, pero solo consigo un intento, dos, infinitos, descompuestos, enmarañados, torpes.

La calma nunca llega. Los términos absolutos son para otros individuos. Yo únicamente puedo recuperar los versos que nacieron de otras cabezas para que su lectura me embelese con sus sueños. 

La realidad, sí, la realidad:
un sello de clausura sobre todas las puertas del deseo.

Olga Orozco


NOTAS DE LA AUTORA

— Los versos pertenecen al poema “La realidad y el deseo”, publicado en Mutaciones de la realidad (1979). La autora, Olga Orozco, homenajea al poeta Luis Cernuda.

— La fotografía fue tomada el 6 de agosto de 2015 en Cartagena con una Nikon 3200 D. He empleado los programas ACD See Pro 6 y Pixlr para editarla.

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La música: mi liberación

Me resulta difícil decantarme por un tipo u otro de lecturas, ya que encuentro interesantes los contenidos de diferente índole. Sin embargo, últimamente tiendo a buscar aquellos libros en el que la música juega un papel relevante.

La música posee un gran poder de sugestión. Las notas unen el presente con el pasado de una forma tan directa como los olores. Proyectan en el cerebro imágenes de una viveza que, en ocasiones, me asustan. Este encanto lo empleo en la escritura. Continuar leyendo

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Hablo de leer porque estoy seca

Cuando tengo que elegir lecturas para los demás, dudo, le doy mil vueltas, sufro. Me resulta un problema de mil y una caras, un callejón sin salida. ¿Cómo aconsejar si existen cientos y miles de libros interesantes? Esto, además, se agrava en el momento de la propuesta para el curso escolar. ¿Leer faltando al derecho de la libertad? Yo, que he sido desde pequeña amante de la literatura, odio la obligación, puesto que me parece el ingrediente adecuado para fomentar la acción contraria.

Lo mismo me sucede con la escritura. He establecido un horario para escribir en mi rutina semanal y, lamentablemente, me lo estoy saltando. Encuentro instantes, pero me resguardo en la cotidianidad. De hecho, creo que me está asustando terminar la colección de relatos que inicié hace casi un año. Me preocupa el desenlace.

La idea de esa antología surgió un día en el que iba en el autobús camino de las clases de inglés. Leía La otra noche del oráculo de Paul Auster. Me sedujo que un personaje no fuera capaz de concluir su obra. Quizás sentí su debilidad, como ahora la mía. Es curioso que lo que me provocó la creación de varias historias, ahora, en cambio, me niegue un final.

Los mejores refugios para mí en estas circunstancias son mi trabajo y la lectura. Esta última la he vinculado desde comienzos del mes pasado a la mejora de los procesos de lectura y de escritura. Un paraíso, para escritoras ineficaces, que se alimenta a sí mismo. ¿O he de decir un infierno?

Si espero, a lo mejor, la noche me devuelve, bajo todas sus formas evanescentes, el sosiego para terminar.

 
Hablo de leer porque estoy seca –
(c) –
Olivia Vicente Sánchez

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Gramática de la libertad

[…] Entre una escuela muerta y una escuela viva, el rasgo distintivo más auténtico es precisamente este: la escuela para “consumidores” está muerta, y fingir que está viva no sirve para ahuyentar los olores de su putrefacción (que está a la vista de todos); una escuela viva y nueva puede ser solo una escuela para “creadores”. […]

La función creadora de la imaginación pertenece al hombre común, al científico, al técnico; es esencial tanto para los descubrimientos científicos como para el surgimiento de la obra de arte; es, en definitiva, condición necesaria de la vida cotidiana… […]

Gramática de la fantasía, Gianni Rodari

Portada del libro <em>Gramática de la fantasía</em>.

Portada del libro Gramática de la fantasía.

Hace tiempo que me planteo cómo hacer más dinámicas y útiles mis clases: dinámicas, porque, sin movimiento, sin cambio, no existe el aprendizaje; y, por otro lado, útiles, porque, si el estudiante no hace propio el conocimiento, el saber se convierte en memoria y esta, en muchas ocasiones, en olvido. Sin embargo, para mí, la utilidad no es, necesariamente, sinónimo de ganancia, de producto palpable, pero sí de creatividad. En este sentido, una persona será creativa cuando sea capaz de emplear las estrategias oportunas para resolver problemas, tareas o preguntas. No obstante, la imaginación, así como la libertad que otorga al individuo, nunca ha sido muy estimada por los sistemas establecidos.

Del mismo modo que la enseñanza debería plantearse desde los ojos de la infancia y de la adolescencia, considero que la escritura nace del requisito que nos hace seres humanos: el deseo de explorar y explorarnos en el mundo. La palabra nos libra de la esclavitud puesto que, a través de ella, elaboramos nuestros pensamientos, compartimos ideas, escuchamos a los demás y reinventamos la realidad. Ella es capaz de despertarnos imágenes, semejanzas, recuerdos, anhelos, conceptos. Encorsetar los parámetros de la palabra es, por tanto, encarcelar al individuo.

Esa lucha es la que pretendo vencer ahora, pues soy consciente de que he sido cómplice de un paradigma que siempre he aborrecido y en el que priman la inercia y la falsa seguridad que otorgan los modelos imitados por encima de la fantasía.

Yo manifiesto…

NOTAS DE LA AUTORA:
– Este pseudomanifiesto improvisado ha surgido de la lectura del precioso libro Gramática de la fantasía. Gianni Rodari hablá en él con un profundo cariño hacia su profesión y, sobre todo, hacia los niños, aquellos seres cuyos ojos se asombran ante las sorpresas de la vida.
– La fotografía pertenece a la portada del libro. Le he aplicado variaciones para formar la imagen final.


Manifiesto: Gramática de la libertad –
(c) –
Olivia Vicente Sánchez

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