Archivos según la categoría: Rutas literarias

Viajes a través de la literatura: librerías, museos, ciudades…

La perspectiva extravagante de El Greco

Alguien dijo una vez (o quizás todos lo hemos dicho en determinada ocasión) que el ser humano tiene siempre la necesidad de contar historias y de escucharlas. Tal vez este anhelo responda al deseo de prolongar nuestra vida. Así, de este modo, protagonizamos las experiencias de otras personas mediante la alteridad que nos proporcionan distintos escenarios.

2014-05-26 18.34.21_copiaCuando llegué a Toledo, hace aproximadamente doce años, se grabaron en mi memoria las imágenes de sus calles, de su río en herradura, de sus riscos. Sin embargo, no fueron estos detalles los que acentuaron su belleza sino la presencia latente y silenciosa de las vidas pasadas. Toledo no es una ciudad de leyendas por las numerosas páginas literarias y tradicionales que se han contado; más bien es una ciudad de leyenda por la sugerencia, ya que, cada grieta, cada esquina, cada callejón hablan por sí solos de forma que el lector únicamente tiene que dejarse llevar por su dulce susurro. Me gusta imaginarme que esta fue la misma sensación que percibieron Garcilaso de la Vega, Gustavo Adolfo Bécquer o Pío Baroja.

El Museo de Santa Cruz es para mí un ejemplo: su piel refleja el paso de los siglos. Antes hospital y hoy museo, su contemplación desde la calle ofrece diferentes encuadres, según se observe desde mayor o menor altura. A lo mejor este multiperspectivismo fue el responsable de que la calle fuera bautizada con el nombre de Miguel de Cervantes, quien, además, en forma de estatua, dirige al vacío sus ojos y su imaginación.

2014-05-27 18.23.42_copiaEl pintor Doménikos Theotokópoulos relató el paisaje urbano de la ciudad. Sus historias no usaron palabras sino los trazos de los pinceles. En sus cuadros se me antoja que Toledo parece aún más de leyenda, bajo un cielo de tormenta y una perspectiva caprichosa, extravagante. Por eso, visitar la exposición que el Museo de Santa Cruz atesora supone, por un lado, admirar Toledo desde Toledo mismo y, por otro, proyectar la propia imagen que poseo de la ciudad en los lienzos para que esta, de nuevo, regrese a mí con renovada fuerza.

Desde ayer, esta localidad no me parece la misma. La luz, la serenidad, el trazo valiente de El Greco dibujan los contornos de esta ciudad de leyenda en la que, cámara en mano, sueño que camino. 

NOTAS DE LA AUTORA:
– Las fotografías fueron tomadas en Toledo, el 26 y 27 de mayo respectivamente. La primera es una instantánea del Museo de Santa Cruz; en la segunda la entrada de la exposición se utiliza como marcapáginas de una edición de Don Quijote de la Mancha.


La perspectiva extravagante de El Greco
(c)
Olivia Vicente Sánchez

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El paisaje de las ciudades continúa cambiando

Hay recorridos que vuelven una y otra vez de modo que son obsesiones particulares. Esa insistencia las convierte en características de la personalidad. Al igual que regreso testarudamente a la escritura, tengo por costumbre realizar el mismo recorrido por las ciudades, marcado por la presencia de librerías con las que mantengo un idilio morboso.

Hace pocos días estuve en Zamora y me asaltó un recuerdo. Cuando era adolescente solía caminar, desde la calle Amargura, donde se encuentra la Librería Núñez, hasta el Castillo, mirando escaparates de librerías. No sé si es por cuestión de melancolía o de realidad, pero ahora existen menos librerías que antes. Los efectos de la crisis o de la compra online pueden ser los responsables, pero tal vez existan otras causas menos explícitas: la indiferencia del ciudadano por leer, la falta de tiempo, la presencia de excesivos reclamos vertiginosos…

20091227_0584_copiaSea por un motivo u otro, el paisaje de las ciudades continúa cambiando. Han desaparecido la mayoría de los comercios familiares, que son progresivamente sustituidos por franquicias, grandes almacenes, locales sin personalidad. Un ejemplo de esto lo tenemos en la Plaza Sagasta, en la cual una conocida marca de ropa se ha hecho con el hermoso edificio modernista de las cariátides. Ahora se me antoja desconocido.

Aquí, en Toledo, también me dejo guiar por mi subconsciente. Concretamente, cuando paseo por el barrio, me detengo en el escaparate de La Gavia y miro con timidez el interior. Lo observo así porque, en muchas ocasiones, al pasar por una librería, imagino que soy yo la que espero a un lector, frente al ordenador, buscando en algún catálogo o rodeada por las palabras de alguna obra que está en mis manos. Entonces, de repente, siento la misma incertidumbre que deben de percibir aquellos libreros y libreras que visitan a un oráculo para que les vaticine si Amazon, el libro electrónico, la crisis o la desidia terminarán con sus estanterías.

NOTAS DE LA AUTORA:
– La fotografía fue tomada el 27 de diciembre de 2009 en Zamora.


El paisaje de las ciudades continúa cambiando
(c)
Olivia Vicente Sánchez

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Todos queremos ser un poco Cervantes

La relevancia de Miguel de Cervantes en la literatura española y universal ha provocado que muchas localidades quieran apropiarse de su persona o de las referencias en su obra. Incluso hay pueblos que aseguran que don Quijote y Sancho pasaron por sus tierras, aunque se ubiquen alejados de las rutas que realizaron los dos famosos personajes por la Península Ibérica. En Esquivias (Toledo) se sitúa la Casa-Museo Cervantes, parada obligatoria para los amantes de la lectura y, en concreto, de la cervantina.

La Casa Cervantes es un típica vivienda del siglo XVI en la que no faltan el patio, el corral y la bodega. Perteneció al hidalgo Alonso Quijada Salazar, un rico terrateniente amante de la lectura en que se inspiró Miguel de Cervantes para el personaje de don Quijote. Cervantes conoció la afición desmedida por los libros de este señor a partir de una visita a Juana Gaitán, la viuda de un amigo suyo. Fue entonces cuando conoció a Catalina de Palacios, pariente de Alonso Quijada, con la que se casaría posteriormente.

2014-02-28 10.48.37_copiaEl museo muestra documentos que atestiguan la relación de Cervantes y del Quijote con Esquivias. Se puede ver la ventana que supuestamente inspiró a Cervantes la quema de libros de la primera parte de su obra maestra, leer la partida de matrimonio entre Cervantes y Catalina o conocer las particularidades de una casa renacentista. Sin embargo, hay un ingrediente que posee un atractivo extra: las cuevas. El suelo de Esquivias está horadado por unas galerías de hasta cuatro kilómetros de extensión. Parece que su origen fue defensivo. Posteriormente fueron empleadas como frigoríficos naturales donde se guardaban el vino, los productos de la matanza o los champiñones que se criaban allí.

Todos queremos que Cervantes sea un poco nuestro. Los escritores lo admiramos por su maestría. Los aventureros por su valentía. Es la conjunción perfecta entre las letras y las armas. Ese aroma es el que se desprende de las paredes de la Casa-Museo de Cervantes: la realidad y la imaginación conviven en las diferentes habitaciones y se mezclan a través de la figura del escritor. Caminar por las mismas estancias por las que estuvo componiendo don Miguel enlaza nuestro presente con su pasado. Esa es la magia de la literatura.

NOTAS DE LA AUTORA:

—La fotografía, tomada el 4 de marzo de 2014, pertenece al interior de la Casa-Museo Cervantes (Esquivias-Toledo).


Todos queremos ser un poco Cervantes –
(c) –
Olivia Vicente Sánchez
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