• Aproximación al portafolio en la enseñanza

    La búsqueda de herramientas y de metodologías para activar las clases de Lengua y Literatura, me ha llevado a comenzar un curso titulado: El portafolio educativo como instrumento de aprendizaje y evaluación, ofertado por Educalab. Hasta ahora, lo que me está resultando más productivo es el hecho de que me estimula a reflexionar sobre diferentes consideraciones vinculadas a mis prácticas docentes. Pero, por otro lado, también me acerca a una bibliografía desconocida hasta este momento, como es el caso del artículo “El docente reflexivo: ventajas e inconvenientes del portafolio docente“, de Encarna Atienza y María Vicenta González. Como primer resultado he decidido elaborar esta aproximación al portafolio en la enseñanza con el objetivo de despertar entre los lectores, si no un debate, al menos alguna idea.

    ¿Qué es el portafolio? Existen varias explicaciones sobre la naturaleza de este instrumento, aunque la que nos interesa es aquella relacionada con la docencia. De manera sencilla, se trata de una carpeta (digital o física) en la que se muestra la historia de un estudiante, a través de sus logros, sus proyectos, sus progresos. Como si se tratara del libro en el que un fotógrafo muestra sus mejores capturas, el portfolio lo define como profesional. 

    Ramos de flores secas.

    Collage a partir de un ramo de flores secas.

    Sin embargo, existe la posibilidad de que se realice un portafolio para “dar cabida a las distintas formas en que el profesor reflexiona sobre su enseñanza con el fin de descubrir su propia identidad como docente y transformarla en aquellos aspectos que considere pertinentes”, citando a Atienza y González.

    Lo más significativo para mí reside en que permite una reflexión constante del proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto por parte del docente como por parte del estudiante. Esto resulta muy positivo: los contenidos teórico-prácticos no son en sí mismos los protagonistas, sino las personas que participan en el aula. El profesorado se plantea la conveniencia de sus actuaciones al igual que el alumnado y la evaluación no se reduce a la realización de una prueba y a su corrección, ya que engloba el recorrido desde el inicio del curso hasta su conclusión. El crecimiento intelectual es la base, aunque a diferentes ritmos.

    Otro aspecto que destaco reside en la proyección del portafolio. Su uso posibilita el diálogo entre los docentes de la misma y de otras materias, puesto que, al generar la reflexión hacia fuera (¿qué hacen durante su aprendizaje mis estudiantes?) y hacia dentro (¿qué hago yo para preparar mis clases y cómo las desarrollo?), toma vida el debate, el intercambio de posturas, el acercamiento entre disciplinas tradicionalmente separadas… En este sentido, me parece enriquecedor que se exilie la idea de que el docente es un ente aislado que actúa en su reino (la clase) delimitando su propia isla. El portafolio es el escaparate en el que se ensayan el acierto y el error y estos generan el cuestionamiento de la propia docencia y de la docencia del Claustro de Profesores de un centro, que es un reflejo de la educación nacional.

    El debate no se restringe a la práctica del enseñante, sino que también se enraíza en las actuaciones de los estudiantes. Por eso, el portafolio favorece el camino desde la introspección a la trascendencia. Dicho de otra forma, el estudiante observa, medita y evalúa su trabajo para poder entablar una conversación con otros estudiantes que, a su vez, también observan, meditan y evalúan. Además, este análisis sirve para ampliar la visión: el individuo aprende en comunidad y, por tanto, sus logros y sus errores son compartidos para que otras personas no solo se cultiven mediante sus actos sino también a partir de los ajenos.

    No obstante, los peligros de la puesta en marcha de esta metodología, así como de otras, como el aprendizaje basado en proyectos, se encuentran en tres pilares:

    • La falta de formación del docente y su miedo escénico a la hora de asumir retos nuevos. Hablando con compañeros de diferentes especialidades, en numerosas ocasiones, sentimos que aceptamos el rol de Don Quijote: luchamos contra el tedio y buscamos metodologías que apuestan por romper con las barreras que la legislación educativa nacional impone. Las tradición decimonónica impera en los currículos: por ejemplo, si prestamos atención a los contenidos de Lengua y Literatura de 3º de ESO, podemos ver que son inabarcables, tanto más si se desea llevar a cabo una metodología que no se base en el logro de una nota, sino en el hallazgo de un aprendizaje realmente significativo. Esta lucha desalienta a muchos profesores y otros tantos se ven obligados a compaginar una gran carga lectiva con una formación paralela llevada a cabo en sus ratos de ocio. Se convierte en una toma de decisiones individual, no gremial ni social. Cabría preguntarse si la política del Ministerio y la partida presupuestaria dedicada a Educación favorecen realmente la renovación en el profesorado y en la enseñanza, así como si los cauces a través de los que se plantea la formación son útiles, operativos y con un radio de acción suficiente. 
    • La escasez de tiempo. ¿Tiene el docente la capacidad de realizar un portafolio? ¿Y el estudiante? ¿Este sistema educativo es amigo de la reflexión, del debate, de la cooperación, de la innovación, o, por otro lado, abandera etiquetas como “moderno, tecnológico, igualitario” para publicitarse de manera superficial y políticamente correcta? ¿Qué papel han de adoptar los centros? Tomando un ejemplo corriente, en un instituto cualquiera existe una necesidad más urgente de responder a la numerosa burocracia que de decidir consensuadamente una metodología común. Si preguntamos a los docentes, la respuesta que más se repite es esta: “No tengo tiempo: 21 horas lectivas, dos o tres guardias, reuniones con familias, reuniones con profesores, preparación de sesiones de tutoría y sesiones lectivas, elaboración de materiales propios, programación de actividades extraescolares, vida familiar… ¿De dónde puedo obtener tiempo para formarme? ¿Y si luego en mis grupos, que son de 30 alumnos, no puedo llevar a cabo todo esto porque tengo a muchos estudiantes desmotivados, que apenas sacan el cuaderno, o cuya situación personal requeriría de una atención personalizada que no puedo ofrecerles…?”. Estos temores y estas preocupaciones nos resultan familiares a todos los que nos dedicamos a esta profesión, que conocemos por dentro y no por las manifestaciones que se realizan en medios de comunicación.
    • La línea del centro educativo.  Existen colegios e institutos cuya forma de trabajar defiende la inercia de propuestas metodológicas que han demostrado que ya no son útiles en el siglo XXI. El fracaso escolar nos preocupa a todos los docentes, pero no todos los centros educativos apuestan por la innovación y esto determina en gran medida la energía del profesorado, que, a su vez, incide en la ilusión del alumnado. En ocasiones, los trabajadores de una profesión pensamos que, una vez que se ha logrado entrar en el mercado laboral, ya no es necesario aprender, crecer, probar, fallar y volver a intentar. Recuerdo con gran cariño a muchos de mis maestros y profesores, algunos de ellos realmente me han hecho crecer como persona y como profesional, pero también recuerdo con tristeza a esas personas que se sentaban en la mesa con unos apuntes amarillentos que leían en voz alta y que coincidían, letra a letra, con las anotaciones que habían tomado generaciones anteriores de estudiantes. Sin embargo, el tedio no se limita a los enseñantes, también una parte importante del alumnado y de las familias contempla con desconfianza la aplicación de innovaciones metodológicas: “¿Servirá lo que hago en clase de Lengua con esta profesora cuando el próximo curso vaya a Bachillerato? Sus clases no son tradicionales y no sé cómo adaptarme a ellas: prefiero el libro de texto, copiar apuntes, examinarme o hacer trabajos yo solo, ya que en PAEG me van a examinar de una manera crucial para entrar en la carrera que deseo”.

    El portafolio es una herramienta empleada en educación desde finales de la década de los noventa, aunque en otros ámbitos, como en la publicidad o en la fotografía, su implantación goza de estabilidad. Con esta aproximación he querido poner al descubierto mis pensamientos por egoísmo, para aclarar estas ideas que bullen en mi cabeza, pero me encantaría que también diera lugar a compartir y acercar posturas, ya que considero que es mejor intentar y aprender que anclarse a algo en lo que no se cree más. Así que te dejo esta pregunta: ¿usarías el portafolio en tus clases?

    NOTA DE LA AUTORA:

    – La fotografía fue tomada con una Canon EOS 1100D en Toledo el 15 de marzo de 2015. Se ha empleado el programa ACDSee Pro 6 para crear el collage.

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  • Las nubes Antología desesperada

    “Las nubes” es un poema que surgió en una tarde nublada de Zamora. Forma parte de Antología desesperada.

    Bajo las nubes, mitad cielo e infierno, entumecidas manos: la neocreación. Cadena gris, rápida, fugaz.

    Un pie, una mano, un ojo, una lengua. No habla, no ve, no escribe, no anda. La perfección en serpentinas.

    Cerca un avión en descomposición, roto, triángulo, agujeros.

    Grifo, águila señorial, escudo.

    Tres, cuatro, todos, estiran el pie, las alas, las plumas, en un halo,

    hálito, i     n     a     c     a     b     a     b     l     e.

                                                                                Cópula.

                                                                                                Al

                                                                                                        fondo.

    Las nubes en el cielo de Zamora.

    Cielo nublado fotografiado desde Zamora.


    NOTAS DE LA AUTORA:

    – Escribí este poema en prosa el 8 de octubre de 2001. Aún me encontraba estudiando la carrera de Filología Hispánica en Salamanca. En aquella época me interesó mucho el Surrealismo. Más tarde, recogí esta composición en la Antología desesperada, editada artesanalmente por mi hermana.

    – La fotografía fue disparada con una cámara Canon PowerShot G3 el 27 de diciembre de 2009 en las cercanías del Parque del Castillo (Zamora).

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  • El Apocalipsis nunca pasa de moda

    El fin del mundo está cerca, o al menos es lo que pudiera parecer a la vista de los éxitos que acaparan la atención del público. Actualmente, cualquier persona puede mencionar el título de una obra cuyo eje central se desarrolle en torno al desastre planetario. Y es que, como bien sabían los escritores medievales, el Apocalipsis nunca pasa de moda. De hecho, Laura Gallego, entre otros ejemplos, ha aplicado la fórmula en Finis Mundi o Memorias de Idhún, la cual le consiguió un copioso número de lectores jóvenes.

    Para perderse por los avatares de la mortalidad, propongo un lista reducida de productos culturales que guardan relación con el caos. No es una guía definitiva al gusto de los buscadores de Google, sino que es una sugerencia. Empezaré por la literatura y, posteriormente, hablaré de videojuegos, películas y series.

    Los clásicos son eternos por su validez atemporal. Este es el caso de Fahrenheit 451 (1953), del que ya hablé de manera sucinta en una entrada anterior. Si te gustó Los juegos del hambre (Suzanne Collins, 2008) o El corredor del laberinto (James Dashner, 2009), aconsejo que no dejes de leer esta novela, ya que analiza el abuso que ejerce el gobierno sobre la ciudadanía y las consecuencias que se derivan de esto. Otras distopías que no deben faltar en tu estantería o en tu libro electrónico son Un mundo feliz (Aldous Huxley, 1932), 1984 (George Orwell, 1949) o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick, 1968), esta última inspiró al director Ridley Scott para filmar Blade Runner (1982). Fueron escritas hace décadas y asombra la precisión de sus vaticinios. Te aseguro que vas a sentir la angustia de los personajes y, por otro lado, vas a reflexionar acerca de situaciones actuales muy similares a las que se retratan en cada propuesta.

    Todos tenemos una opinión acerca de la clonación, la manipulación genética, el determinismo biológico, la creación de inteligencia artificial… Nos asusta no encontrar el equilibrio: progreso y deshumanización es un binomio indeseable por lo que, como especie, buscamos la calidad de vida sin mermar los derechos y la dignidad de las personas. Alex Garland filmó Ex Machina (2015) para relatar la experiencia de un hombre con un robot femenino. Juntos, en el espacio reducido a una casa, dialogan y se conocen, pero pronto el protagonista, Caleb, se da cuenta de que el multimillonario que le contrató para realizar el experimento esconde secretos que le inquietan.

    Obras apocalípticas.

    Portadas de obras apocalípticas.

    La mezcla de ciencia ficción, cotidianidad y música es un sello de la firma Murakami. Una de las novelas que más me gustan de este autor es 1Q84, la cual bebe de varias influencias. Sin embargo, en mi opinión, lo que más resulta admirable es cómo Haruki Murakami recoge la herencia de 1984 y la armoniza con Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (1865) y con A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871), de Lewis Carroll. Ya sabemos lo que puede suceder si uno persigue a un conejo blanco y entra en su madriguera, pero quizás no seamos conscientes de que una escalera puede conducir a un mundo de dos lunas en el cual existen fuerzas subrepticias que dominan a los habitantes. Si quieres conocer algo más sobre este libro, puedes visitar mi anterior blog, Mis Letras.

    La literatura encuentra compañera perfecta en la ilustración. Quizás seas de las personas a las que les desagrade que se hable peyorativamente de los cómics, como si estos fueran un producto cultural de baja categoría. En ese caso, las novelas gráficas de Ataque a los Titanes (Hajime Isayama, 2009) y de The Walking Dead (Robert Kirkman y Tony Moore, 2003) pueden ser tu elección por su calidad. De ellas siguen apareciendo números y enganchan porque reflejan la vida repleta de peligros y de amenazas. En el manga Ataque a los Titanes la especie humana vive diezmada y se protege tras murallas de la voracidad de unos gigantes, cuyas caras reflejan con sarcasmo el placer que adquieren devorando a sus víctimas. Esta historia se encuentra también en un anime y varios ovas e incluso se está grabando una película que posiblemente se estrenará a finales de este año.

    Los muertos vivientes se ha dado a conocer a través de las pantallas de nuestros hogares con la serie homónima. Esta se basa en los hechos que aparecen en la novela gráfica, pero no es completamente fiel por lo que no descartes leer los cómics si te gusta la serie de televisión. Por otro lado, si lo tuyo es la acción quizás prefieras ponerte en la piel de Joel para protagonizar una historia similar a las series The Walking Dead (2010) y Fear The Walking Dead (2015) mediante un videojuegoThe Last of Us, que apareció en 2013. La empresa Naughty Dog desarrolló su propia hecatombe, la cual recuerda a la saga Resident Evil (1996). The Last of Us es un juego de supervivencia en el que la humanidad se ha infectado de un mal desconocido. Joel, un hombre que ha perdido a su hija, se gana la vida como contrabandista y tendrá que conducir a Ellie, una chica adolescente, hasta una sección de Las Luciérnagas, grupo que se rebela contra la cuarentena establecida por las autoridades. El horror está asegurado no tanto por los seres antropomorfos y repugnantes que se originan por el contagio sino por las medidas que toma la escasa población superviviente. ¿Qué harías para mantenerte a salvo? Quizás encuentres la respuesta cogiendo el mando de la consola.

    Mando de la PS4.

    Mando de la PS4 entre libros y videojuegos.

    Otro videojuego que quiero recomendar es Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots (2008). El caos que presenta es de naturaleza distinta a la de varias de las obras que he mencionado anteriormente, pues se centra en las guerras como motor de la economía mundial. Cinco empresas militares luchan por hacerse con el control financiero gestando una sola, Outer Heaven, lo cual provoca el estallido de conflictos en todo el planeta. Empleando a Solid Snake, tendrás que realizar una serie de misiones en distintos continentes. El sigilo y la inteligencia son tus armas más preciosas en este alegato a favor de la paz, puesto que, a través de los diálogos y de la narración, se reconoce el desencanto de un agente especial que ha entregado su vida con el objetivo aparente de proteger a su patria. Seguro que has oído hablar mucho en estos días de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, que salió a la venta el 1 de septiembre. El director, Hideo Kojima, ha sido el responsable de la colección de MGS desde su nacimiento, pero, desgraciadamente, su vinculación con esta producto termina con The Phantom Pain.

    Este recorrido sobre las obras que tratan el fin de la humanidad ha sido también un sendero por el temor que esta certeza nos produce. En su ensayo Anatomía del miedo, José Antonio Marina recoge una cita de Hobbes que me produjo desasosiego desde el momento en que la leí:

    El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo.

    Sobrevivir sin piedad, agotar los lazos con lo que nos convierte en humanos, explorar las fronteras de nuestra propia cordura… No se trata únicamente de una receta para atrapar al público sino que son ideas que se hallan presentes en nuestro día a día. Ese es nuestro miedo: comprobar que dejamos de ser personas hace mucho tiempo, en un pasado idealizado que nunca existió.

     NOTAS DE LA AUTORA:

    – Las fotografías han sido tomadas en septiembre de 2015 con una Nikon 3200D. Los colores se han modificado.

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  • El olor a incienso

    El sol aún calentaba las calles polvorientas. Paulatinamente, Mercedes subía la larga cuesta que culminaba en la Plaza Mayor. Casi al final tuvo que apretar el paso, pues sonaban ya las campanas que avisaban del inicio de la misa. Se cruzó con unos señores que charlaban sobre la recogida de uva del año anterior; les saludó. Los hombres la miraron de soslayo; uno de ellos se sacó el palillo de la boca para balbucear unas palabras apenas perceptibles.
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