Olivia Vicente » Archivos del blog

Archivos por etiquetas: creatividad

Juego, imaginación, creatividad, impulso…

Una historia de la indagación

Cuando tenía aproximadamente dieciséis años, escribí lo que llamé entonces una novela. La protagonista, una muchacha ciega, conocía su mundo venciendo sus limitaciones visuales. Sin embargo, su reto no era únicamente ese, sino hallar las repuestas a una serie de preguntas que se sucedían en su mente.

Veinte años después, estoy escribiendo una historia de la indagación. Su relato mantiene ciertos vínculos con el que diseñé siendo adolescente, pero está muy influido por las lecturas que he realizado a lo largo de estas dos décadas. Todas esas obras no han dado respuesta al interrogante más grande que vive en mi cabeza: ¿quiénes somos cada uno de nosotros? Contrariamente, han avivado más la necesidad de continuar indagando.

José María Merino afirma que “solamente leyendo se aprende a escribir”. Yo adaptaría su cita de esta forma: “solamente dudando se aprende a vivir”. Es la búsqueda lo que puede dar sentido a esa serie de preguntas, de las que se ramifican otras. Por eso, la escritura es un instrumento de indagación que facilita la aparición de misterios.

Cuadernos con relatos

Cuadernos con relatos

Cuando leemos, proyectamos nuestra personalidad en la elección de los libros. Los personajes conviven con nosotros. El narrador nos relata los sucesos susurrándonos en los oídos. Parece que reconocemos espacios en los que jamás podríamos haber estado. Pactamos de esta forma con las obras y sellamos esta confianza al pasar las páginas. Terminar un libro es terminar una amistad. Luego, nos quedamos en un estado de nostalgia, un luto breve que concluye con el siguiente libro que empezamos.

Cuando escribimos, nos toca crear esos enigmas. Nos sentimos huérfanos a la hora de tomar decisiones. Las dudas nos asaltan, pero ¡es tan embaucadora la imaginación! Se trata de un doble papel, escritora y lectora, que, a su vez, se alimenta de otros escritores que han sido eternos lectores.

Hoy, la espiral continúa. Esta noche acabaré probablemente Baila, baila, baila. Las dudas de Murakami me llevarán a las preguntas de otras personas. Buscaré en el libro electrónico: ¿qué ruta tomaré? ¿Faulkner, Duras, Vila-Matas, Auster…?  

Publicado por:

Nuevas formas de enseñar

Las personas que nos dedicamos a la enseñanza nos cuestionamos constantemente nuestro trabajo. Las preguntas que más nos hacemos están relacionadas, desde mi punto de vista, con la utilidad práctica de los contenidos y con despertar la motivación entre los estudiantes. Sin embargo, en numerosas ocasiones sentimos frustración, ya que no logramos acercarnos a los adolescentes y, por tanto, no conseguimos que se encuentren receptivos a lo que les mostramos. Esta espiral choca, además, con otras carencias del sistema educativo español en las que no voy a entrar, ya que no es el objetivo de este artículo. Continuar leyendo

Publicado por:

La música: mi liberación

Me resulta difícil decantarme por un tipo u otro de lecturas, ya que encuentro interesantes los contenidos de diferente índole. Sin embargo, últimamente tiendo a buscar aquellos libros en el que la música juega un papel relevante.

La música posee un gran poder de sugestión. Las notas unen el presente con el pasado de una forma tan directa como los olores. Proyectan en el cerebro imágenes de una viveza que, en ocasiones, me asustan. Este encanto lo empleo en la escritura. Continuar leyendo

Publicado por:

Hablo de leer porque estoy seca

Cuando tengo que elegir lecturas para los demás, dudo, le doy mil vueltas, sufro. Me resulta un problema de mil y una caras, un callejón sin salida. ¿Cómo aconsejar si existen cientos y miles de libros interesantes? Esto, además, se agrava en el momento de la propuesta para el curso escolar. ¿Leer faltando al derecho de la libertad? Yo, que he sido desde pequeña amante de la literatura, odio la obligación, puesto que me parece el ingrediente adecuado para fomentar la acción contraria.

Lo mismo me sucede con la escritura. He establecido un horario para escribir en mi rutina semanal y, lamentablemente, me lo estoy saltando. Encuentro instantes, pero me resguardo en la cotidianidad. De hecho, creo que me está asustando terminar la colección de relatos que inicié hace casi un año. Me preocupa el desenlace.

La idea de esa antología surgió un día en el que iba en el autobús camino de las clases de inglés. Leía La otra noche del oráculo de Paul Auster. Me sedujo que un personaje no fuera capaz de concluir su obra. Quizás sentí su debilidad, como ahora la mía. Es curioso que lo que me provocó la creación de varias historias, ahora, en cambio, me niegue un final.

Los mejores refugios para mí en estas circunstancias son mi trabajo y la lectura. Esta última la he vinculado desde comienzos del mes pasado a la mejora de los procesos de lectura y de escritura. Un paraíso, para escritoras ineficaces, que se alimenta a sí mismo. ¿O he de decir un infierno?

Si espero, a lo mejor, la noche me devuelve, bajo todas sus formas evanescentes, el sosiego para terminar.

 
Hablo de leer porque estoy seca –
(c) –
Olivia Vicente Sánchez

Publicado por: