Firma de Federico García Lorca

Federico García Lorca entendió la poesía como una forma de vida, y esa concepción resuena en cada una de sus composiciones.

Yo tengo el fuego en mis manos. Yo lo entiendo y trabajo con él perfectamente, pero no puedo hablar de él sin literatura.

Así le dijo Federico García Lorca de viva voz a Gerardo Diego para que incluyera sus reflexiones en Poesía española. Antología (Contemporáneos). Con estas palabras simples, y a la vez llenas de complejidad, resumía su concepción de la Poesía, centauro de trabajo e inspiración que impregnó toda su obra.

Lorca era un animal lírico. La fuerza de sus versos colmó de belleza cada una de las páginas que redactó ya desde Impresiones y paisajes. Fue ser en tanto que fue poesía, por lo que no debe extrañarnos que plasmara el dolor de existir en sus obras. Un ejemplo aparece en «El poeta pide a su amor que le escriba», un poema de Sonetos del amor oscuro (1936):

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte. […]

García Lorca en La Plata (Buenos Aires - Argentina)

En el centro de la fotografía, Federico García Lorca en una visita a La Plata (provincia de Buenos Aires) posa junto a otros personajes ilustres (Fuente: Wikimedia Commons).

Esa carnalidad forjó su magia: amor y muerte, libertad y frustración, individuo y sociedad. El hilo que los unió se denomina fatum, que, sordo, sigiloso y sibilino, preocupó al poeta de tal modo que él mismo fue vidente de su destino trágico en Bodas de sangre:

Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes.

Lorca, Cernuda y Aleixandre

Lorca junto a Luis Cernuda y Vicente Aleixandre (Fuente: Eco Republicano).

La única manera que encontró para escapar de lo inexorable y refugiarse en el sosiego residió en la muerte. Su amigo Luis Cernuda, consciente de ello, lo expresó en la elegía «A un poeta muerto», publicada en La Realidad y el Deseo (1940):

[…] Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte. […]

El poema de Cernuda continúa explicando hoy en día la esencia de la poética lorquiana y, por ende, de la de cualquier creador: el poema encarna al poeta, da cauce a su expresión y alivio a su tormento. Lorca, consciente de ello, quiso que formara parte de su poética en la antología de Diego antes citada:

Comprenderás que un poeta no puede decir nada de la Poesía. Eso déjaselo a los críticos y profesores. Pero ni tú ni yo ni ningún poeta sabemos lo que es la Poesía.


NOTAS DE LA AUTORA:

—Bibliografía:

CERNUDA, Luis. Antología poética. Edición de Ángel Ruipérez. 1ª edición. Madrid: Espasa (Colección Austral), 2002.389 páginas. ISBN: 9788467000870.

DIEGO, Gerardo. Poesía española contemporánea. Edición de Andrés Soria Olmedo. Madrid: Taurus (Clásicos Taurus), 1991. 790 páginas. ISBN: 9788430601806.

GARCÍA LORCA, Federico. «El poeta pide a su amor que lo escriba». Recuperado desde: https://www.poesi.as/fglso106.htm

—La antología de Gerardo Diego tuvo varias versiones. Para simplificar, se ha empleado la segunda: Poesía española. Antología 1915-1931 y Poesía española. Antología (Contemporáneos). Taurus los ha recogido en Poesía española contemporánea.

—Las fotografías pertenecen a Wikimedia Commons a Eco Republicano.

2 Respuestas

  1. Los profesores tampoco podemos hablar de poesía, sólo disfrutarla y si hacemos que aunque sea un solo alumno también la disfrute podemos sentir que lo logramos

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