La telaraña del destino. El sueño de los héroes de Bioy Casares

Comentario

Análisis Opinión
Gaula recorre la ciudad buscando respuestas

La magia de Bioy Casares regresa, tras La invención de Morel, a El sueño de los héroes: “El destino es una útil invención de los hombres. ¿Qué habría pasado si algunos hechos hubieran sido distintos?”.

El sueño de los héroes es, según la crítica, una de las mejores obras de su autor. Adolfo Bioy Casares decidió escribirla porque su madre le acusaba de atender más a las mujeres que a la literatura, a pesar del éxito que había logrado con La invención de Morel. Como respuesta, comenzó esta historia en 1949, aunque no sería publicada hasta 1954.

Deseo, amor, amistad, Buenos Aires… son temas que ya habían aparecido anteriormente en su producción. Sin embargo, destacan la mujer, el tiempo y la muerte. Con respecto al primero, en sus Memorias Bioy manifestó que el sexo femenino vertebró su existencia desde la infancia:

Todos los días de mi vida yo temía perderla [refiriéndose a su madre]. Debía de estar un poco loco. Después vinieron las mujeres y me salvaron de angustias y temores.

Clara, la esposa del protagonista, se vincula con la pérdida porque es la única que puede ayudarlo. Emilio Gauna está obsesionado porque posee vagos recuerdos de lo que sucedió, después de ganar una apuesta, una noche de fiesta con sus amigos. Siente que en aquella velada surgió algo revelador y se angustia por la falta de memoria.

Un destino fatal

La mujer intenta salvar a su marido de un destino fatal.

Clara y su padre, un vidente, intentan alejar a Emilio de esa noche del carnaval de 1927. La esposa pretende salvarlo de su destino:

Clara lo recibió tiernamente. La confiada alegría de su amor se reflejaba en toda su persona […]. Tratar así a un ser que lo quería tanto, pensó, era monstruoso.

Sin embargo, al morir su suegro, regresa la obsesión: lo olvidado es para Gauna una parte vital que explicaría su relación actual con el amor, personificado en su pareja, y con la amistad, encarnada por la banda del doctor Valerga.

En una especie de Odisea porteña, presiente que podrá recomponer lo que aconteció hace tres años si repite cada uno de sus actos. El viaje desde el presente hacia el pasado constituye la herramienta para buscar ese pasado.

Bioy Casares une realidad y fantasía

Adolfo Bioy Casares es un experto en jugar con la realidad y la fantasía.

La ironía y el humor unen los elementos de esta tragedia en la que la realidad es, en esencia, fantástica. El autor, en el prólogo, alude a la influencia de An Experiment with the Time de J. W. Dunne y a los límites entre la exterioridad objetiva y la ficción:

A veces la vida nos da una visión momentánea de algo que quiebra el orden de la realidad, como si el mundo estuviera hecho de infinitos mundos que de vez en cuando confluyen.

La descripción de lugares y de costumbres proporciona el marco necesario para el surgimiento de la sorpresa. Lo cotidiano ata a los personajes a una existencia tangible que el lector percibe envuelta en un extrañamiento. En ese mundo la magia, la niebla de lo probable, la telaraña del destino son posibles, al igual que ocurre en Sobre héroes y tumbas, otra de las grandes novelas de la narrativa argentina. No obstante, la solución técnica no es igual en Bioy que en Sábato.

Adolfo Bioy Casares llegó a decir que gracias a los libros pudo ser feliz durante una existencia que le fue generosa en algunos momentos pero muy cruel en otros. Esta novela es un reflejo de esa vitalidad literaria. Es, como dijera su amigo Jorge Luis Borges, “la historia más linda del mundo”.


NOTAS DE LA AUTORA:

—Datos del libro:

BIOY CASARES, Adolfo. El sueño de los héroes. Buenos Aires: Emecé Editores. 2005. 240 páginas. ISBN: 950-04-2677-3.

—Este artículo es un ampliación del que fuera publicado por primera vez el 8 de enero de 2012 en Mis letras, mi primer blog.

—Las fotografías pertenecen a diferentes lugares:

El suelo cuadriculado es de la ciudad de Pescara. Esta imagen fue tomada el día 13 de agosto de 2017 con una Nikon D3200.

Las otras dos son detalles de la ciudad de Buenos Aires. La cruz pertenece a una iglesia que se halla en la Manzana de las Luces y la otra detiene un instante en la Galería de la Defensa. Ambas fueron tomadas con una Canon EOS 1100D el mes de julio de 2012, tan solo con unos días de diferencia.

 

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