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Olivia Vicente

Acerca de Olivia Vicente

Olivia Vicente Sánchez nació en Zamora (1979). Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca, donde también realizó los cursos de doctorado y presentó su Trabajo de Grado. Actualmente imparte clases en un instituto de Castilla-La Mancha. Su afición por la literatura comenzó a una edad temprana. Lee y escribe como una forma de entender el mundo que le rodea y experimenta con diferentes géneros. Ha publicado en revistas, blogs, portales de edición y antologías.

La ferretería

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En la puerta del antiguo comercio, se sentó un chiquillo con su balón de fútbol. Pedro, desde el balcón de enfrente, observaba las paredes despintadas y agrietadas de la ferretería del difunto Manolo. Recordaba cuando él, a esa misma edad, entraba cada tarde para preguntar lo mismo:

—¿Te sobra alguna caja de diez por diez?

Y Manolo le contestaba unas veces afirmando y otras negando. En realidad, a Pedro le gustaba el olor que desprendían los metales y la sonrisa afable de aquel hombre.

Con los años, Pedro dejó de pedirle cajas para sus cromos de jugadores de fútbol, sus canicas, sus recortables de armamento… A veces se lo encontraba por el barrio, bastante alicaído, con la cabeza agachada, pero con idéntica sonrisa.

Ya, adolescente, un día que su madre conversaba con la vecina mientras tendía la ropa en el patio de luces, se enteró de que el viejo había fallecido. Mudo, salió de su casa, conteniendo las lágrimas y portando varias de las cajas repletas de sus juegos de infancia. Cruzó la calle y se sentó a la puerta de la ferretería, que golpeó a sabiendas de que nadie le abriría; luego, en voz queda susurró:

—¿Te sobra alguna caja de diez por diez?

NOTAS DE LA AUTORA:

– Escribí este relato en Zamora, el 22 de febrero de 2009. Ya ha sido publicado en otras ocasiones, pero siempre es un buen momento para recordar.

– La fotografía fue tomada en Cuenca el 3 de agosto de 2014 y la he procesado posteriormente.


La ferretería –
(c) –
Olivia Vicente Sánchez

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El pasado de unos personajes

La autora escribiendo el artículo.

Escribiendo el artículo.

Los pensamientos pueden llegar a ser demonios. Algunos de ellos nos acompañan durante tanto tiempo que forman parte espectral de la personalidad. Los respiramos, los comemos, pocas veces los digerimos.

Hoy me desperté pensando en las manos de mi abuela, aquellas que sobre la cama dejaba caer por el peso de la ancianidad. Sus manos, entonces y ahora, me recuerdan a las mías, aunque fueran totalmente diferentes. Cuando aún cosía, yo, una niña, me imaginaba que el hilo escribía historias en las telas. Quizás por este motivo crea que poseían ciertas similitudes.

Cuando compongo historias, siento que dibujo el pasado de unos personajes. Ideo un mundo a mi medida en el que existe la libertad que en esos instantes sueño. Trazo mis fantasmas y con ese hilo les proporciono ligereza, tal vez la misma con la que mi abuela pespunteaba sus demonios.

Escribir para mí no es una profesión, ni siquiera una vocación. Es una manera de estar en el mundo.
Ana María Matute

NOTAS DE LA AUTORA:
– La fotografía ha sido tomada y procesada el 2 de agosto de 2014.


El pasado de unos personajes –
(c) –
Olivia Vicente Sánchez

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La Central de Callao

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Las vacaciones siempre son positivas, pero lo que más me gusta de ellas es tener tiempo, sin reloj, para hacer todo aquello que me hace feliz. En la lista de quehaceres imprescindibles se halla pasear por librerías.

El pasado martes, inicié el mes de julio en Madrid. Curiosamente, allí, en la Gran Vía, me encontré con dos antiguas alumnas. Nos miramos extrañadas las tres debido a la casualidad. Luego, continué mi camino por la calle, observando la selva variada de gente que conformábamos la avenida. Yo seguía las orientaciones que me dictaba el GPS, ya que, lamentablemente, soy capaz de perderme hasta dentro de un museo. Finalmente, tras girar en la esquina de una calle, me encontré con La Central, librería a la que una amiga me había aconsejado ir.

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Desde la fachada me cautivó y, ya dentro, aún más, pues la entrada me recibió como lectora, con sugerencias y con el aroma de la cafetería de la planta baja. A la izquierda, una escalera me invitó a ascender por los diferentes pisos. Con cada peldaño superado, se mostraba el patio interior, en el que unas letras blancas, decorando las paredes, me recordaron mil historias que yo querría haber escrito y, a la vez, me introdujeron en las páginas de obras que abrí, fisgué, palpé. Literatura, Arte, Música, Historia, Pedagogía, Cine, Fotografía, Crítica… De nuevo, otro eterno retorno me contempló: ¡tantas líneas por leer y tan escaso el tiempo! La lamentación duró poco: era el momento de la elección. Me compré tres obras, una porque me llamó especialmente la atención: la biografía de Hokusai en cómic, realizada por Shotaro Ishinomori (EDT).

La reconstrucción de un edificio, la organización de una librería y los pasos de una aspirante eterna a escritora se juntaron ese martes madrileño. Hoy ya no recuerdo cómo era el cielo, qué temperatura hizo o qué lugares me olvidé de visitar; sin embargo, en la estantería del despacho, otras historias forman ya parte de mi vida.

NOTAS DE LA AUTORA:
– Las fotografías son de la librería La Central y del interior de Hokusai, cómic de Ishinomori. Han sido realizadas en julio de 2014.


La Central de Callao
(c)
Olivia Vicente Sánchez

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